‘Me casé con un loco’: la historia de Maray

Maray siempre vivió en el campo, no conocía otra cosa que ese espacio lleno de naturaleza. Desde niña ayudó a sus padres, quienes heredaron la finca del abuelo.

Como tradición de familia, allí continuaron sembrando y criando animales para la venta y el consumo propio. La chica siempre fue feliz.
Era corpulenta, pelirroja y con las mejillas adornadas por un matojo de pecas. Sí, bonita, pero al natural. Nunca se maquilló ni usó productos especiales para el cuidado del cuerpo.
Cuando cumplió 14 años y sus atributos de mujer ya estaban bien desarrollados comenzaron a lloverle los pretendientes. Ella no les hacía mucho caso, estaba enfocada en terminar la secundaria y estudiar un técnico medio en agronomía, para ayudar más en la finca.
Pero tanto va el cántaro a la fuente hasta que esta se rompe. Emilio, el mediano de los Fernández, le echó el ojo y no paró hasta conquistarla.
El chico era lindo, un guajiro a todo, pero muy lindo. La situación se dio rapidísimo, no habían pasado 5 meses y ya estaban casados y viviendo solos en una casita de madera a un par de kilómetros de la antigua vivienda de Maray.
El muchacho tenía fama de mujeriego, pero parece que se había enamorado en serio. La tenía medio aprisionada. La muchacha se limitaba a los quehaceres hogareños y de vez en cuando ayudaba a los padres con los animales.
Sí, de vez en cuando, porque Emilio comenzó muy bien, pero cada día se mostraba más celoso y autoritario. Incluso tuvo que dejar la escuela justo después de terminar noveno. En las vacaciones el guajiro se encargó de quitarle la idea de seguir estudios.
La situación fue empeorando paulatinamente, ya no solo era el encierro sino también los maltratos y el machismo. No la dejaba vestirse, quería que engordara más, y que nadie la visitara. Hasta salir a comprar algo se convertía en un problema de pareja.
Luego vinieron los golpes, las amenazas y el miedo…Maray le tenía pavor a aquel hombre que había pasado de un amable muchacho a un loco en potencia.
Las cosas continuaron hasta aquel día en que casi la mata. Emilio llegó de la siembra y la vio conversando con uno de sus primos, Aquello terminó mal. El muchacho aló el machete y la emprendió contra ambos. A Maray le tocó decidir en un segundo su vida, agarro el cuchillo con el que estaba pelando las papas de la comida y lo encajó en su marido. La cosa terminó en tragedia, dos jóvenes muertos y una chica mal herida.
 

IMPORTANTE: