Padre que cumple promesa por su hijo llegó a Camagüey

Residentes en Florida, municipio de Camagüey, acudieron el sábado a recibir espontáneamente a Omar Quintero Montes de Oca, un padre cubano que cumple una promesa por la salud de su hijo.

Quintero Montes de Oca, de 56 años, llegó al territorio agramontino como parte de una peregrinación que realiza desde hace días atrás hacia el Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, donde pedirá a la Virgen por la salvación de su hijo enfermo de cáncer.
El "pagador de promesas", como se le conoce popularmente, fue escoltado por al menos dos policías que lo acompañaron al centro de la ciudad, donde una multitud lo recibió con júbilo e innumerables muestras de cariño.
El periodista José Alemán Mesa informó en su muro de Facebook que Omar permanecerá en Florida durante este fin de semana, y este domingo el pueblo podrá saludarlo en el local de la Cruz Roja a partir de las 8:00 am.


Según el reportero, las autoridades del municipio intercambiaron con el viajero y se aseguraron de que se encontraba bien de salud.
El caminante fue sometido a varios exámenes médicos ante síntomas de descompensación y un ligero aumento de su presión arterial, "efectos del cansancio acumulado de varios días de caminata, que al parecer se combinaron con el 'fuerte impacto' que dijo sentir 'el pagador de promesas' al ver a tantas personas juntas, deseosas de saludarlo en su paso por este territorio", relató Alemán Mesa.
Omar sufre también dolores provocados por una hernia discal. Pese a ello, se mantiene firme en su propósito de arribar hasta el Cobre, en Santiago de Cuba, para pedir por su hijo.
"Mi promesa de ir caminando desde La Habana hasta El Cobre, en Santiago de Cuba es por la salud de mi hijito. Si ella me lo salvaba yo iba y aquí estoy. Sobrevivir a un tumor en el mediastino, luego que lo operaron, no le pudieron hacer nada y hoy el tumor está en el mismo lugar, sin hacer metástasis, creo que es poco común", dijo a Fermín Antonio Peña Sánchez, de la emisora Radio Florida.
El padre comenzó su trayecto en La Habana, arrastrando su pequeño carrito blanco fabricado artesanalmente, al cual le instaló un techo que cubre la imagen en calamina de la Virgen que lo acompaña desde hace más de 20 años.


Su caso se hizo público cuando iba por Sancti Spíritus y cada vez que llega a un pueblo o ciudad la población sale a recibirlo y a brindarle alimentos y otros auxilios para que pueda cumplir su promesa.
"Voy a llegar. No sé si de rodillas, con las manos, pero lo haré por mi hijo y por todos los enfermos de cáncer del mundo. Hay que vivirlo para saber la crueldad de una enfermedad que puede afectar a cualquier persona", aseguró.
 

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